“La Isla de los Tiburones”

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Fotos de Pierre Lobel & Sea Hunter.

Las bicis y la montaña son mis grandes pasiones y mi día a día, pero no son las únicas, la vida marina junto con el buceo y el surf son también grandes fuentes de inspiración para mi. Hace tiempo pasé algunos años viajando por todo el mundo inmerso en ese azul que ahora tanto añoro y siendo de Madrid, es normal que me ponga un poco sentimental cuando hablo de el. Con gran nostalgia y mucho cariño, comparto mi experiencia a bordo del Sea Hunter (www.underseahunter.com) en Diciembre del 2006 cuando me dedicaba en cuerpo y alma al buceo recreativo y me dieron la oportunidad de trabajar a bordo de este único barco.

Thonier costaricain avec ses filets relevés Puntarenas (Costa-Rica)

©Pierre Lobel – http://www.pierrelobel.fr

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Traversée vers Malpelo

©Pierre Lobel – http://www.pierrelobel.fr

Océan Pacifique, entre Malpelo (Colombie) et Cocos (Costa-Rica)

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El 03 de Diciembre del 2006 a eso de las tres de la tarde el Sea Hunter levó anclas del puerto de Punta Arenas (Costa Rica) rumbo a la Isla del Coco. 334 millas náuticas (535km) nos separaban de uno de los 10 mejores “spots” de buceo del mundo según la organización de buceo PADI y uno de los lugares que todo buzo de verdad ha de visitar una vez en la vida. El Pacífico estaba manso y reflejaba todos los colores del atardecer. Desde un azul profundo hasta ocres que parecían estar envueltos en llamas. Mi trabajo durante la travesía era el de un marinero más, limpiar la cubierta, realizar las guardias manteniendo el rumbo del barco, anotaciones en la carta de navegación, estar al tanto del radar y la radio y realizar las comprobaciones rutinarias de la sala de máquinas. Un día y medio de navegación es lo más normal para llegar hasta Coco’s (depende del estado de la mar) y en ese tiempo puedes disfrutar de la luna, las estrellas, delfines, tortugas, peces voladores y si tienes suerte ballenas y tiburones también.

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©Pierre Lobel – http://www.pierrelobel.fr

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©Pierre Lobel – http://www.pierrelobel.fr

Llegamos muy entrada la noche y al levantarme fui corriendo a la cubierta para ver la mítica “Isla del Tesoro”. Desayuné viendo el peñón de “Manolita” en el noreste de la isla, con el Pacífico azul celeste, el cielo repleto de Booby’s (Ave marina: Alcatraz) y mirando la isla tal y como se la imaginaba Michael Chricton para su novela “Jurassic Park”. Y es que en este viaje todo es de película, desde las imágenes que aparecen al comienzo de la cinta de Steven Spielberg hasta las imágenes que aparecen del barco de los malos en la saga de 007 “Licencia para matar”. Por si eso fuera poco, el barco cuenta con un submarino capaz de bajar hasta los 500 metros de profundidad con 2 clientes por inmersión. El sumergible DeepSee, el mismo que han utilizado muchos de los científicos y directores de documentales para rodar la mayor parte de las imágenes de los abismos que llegan hasta nuestros televisores.

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©Pierre Lobel – http://www.pierrelobel.fr

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El primer día siempre es de mucho trabajo para la tripulación, ya que hay que botar las “pangas” (dos lanchas fuera-borda para toda la semana de buceo), colocar las dos cubiertas para que a los clientes no los falte de nada y estar listos para que según terminen el desayuno realizar el brieffing de seguridad y el de los buceos siguientes del día. El primer buceo lo hicimos en la misma pared de “Manolita”, un buceo de 20 metros en el que la sensación de azul impacta hasta al más experimentado buceador gracias en parte a una visibilidad de más de 50 metros y a ese azul tan característico de Coco’s. Desde mi primera bocanada de aire bajo el agua ya no podía creer la cantidad de vida que estaba viendo, un océano infestado de tiburones de aleta blanca, tortugas, jureles, atunes, rémoras,cangrejos, morenas, pargos y las preciosas Marble Ray. Algo sencillamente mágico para un primer buceo, no importa donde hayas estado buceando antes. Tras una primera inmersión así el ambiente del grupo no puede ser mejor y la felicidad de todos era palpable. Más tarde volvimos a la pared de “Manolita”, esta vez en la parte expuesta al Océano (y a sus desfiladeros al abismo). A 35 metros de profundidad y en posición estática, escondidos tras los pináculos de roca e intentando soltar las menos burbujas posibles para no asustar a ningún tiburón, da la sensación de estar en un teatro esperando a que empiece el espectáculo. Entonces empiezan a pasar las escuelas de tiburones martillo. Cuando vi asomar de la profundidad un animal tan bello, grande y majestuoso por primera vez, la sensación fue indescriptible. Vimos unos 10 tiburones martillo de entre 3 y 6 metros y al salir todo el grupo estaba emocionado de haberlos visto tan de cerca, pero el Capitán Cristiano que nos acompañó para ver al grupo (y evaluar al nuevo Divemaster) nos dijo que de poner nota a ese buceo no llegaría ni a un 2 de 10. Por lo tanto nos quedaba mucho por ver todavía en Coco´s.

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©Pierre Lobel – http://www.pierrelobel.fr

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Uno de los buceos que más me impacto ese primer día (en realidad todos me dejaban con la boca abierta) fue el nocturno. Un buceo en el que tienes que controlar muy bien la flotabilidad para nadar por encima de cientos de tiburones de aleta blanca muy activos, unos encima de otros como lobos acechando a sus presas. Atacan en grupo todo tipo de presas entre las rocas, arrasando todas las cuevas, dando coletazos y pasando a milímetros de tus extremidades con movimientos bruscos arriba y abajo. Las pulsaciones se aceleran a medida que aumenta la acción y el comportamiento de estos magníficos animales, una mezcla de temor y curiosidad que te hacen sentir realmente vivo.

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©Pierre Lobel – http://www.pierrelobel.fr

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©Pierre Lobel – http://www.pierrelobel.fr

Después de llenar tanques, preparar material del día siguiente y planificar los buceos bajo una luna, el Capitán me encomendó asegurar el ancla al día siguiente en “Punta María”. A las seis de la mañana, con el sol aún saliendo por el horizonte estaba a solas con Cristiano en medio del azul, en un pináculo de roca a 40 metros de profundidad asegurando el ancla para tirar una línea y facilitar así el buceo a los clientes que vendrían después. Me dieron los buenos días dos tiburones martillo y otros dos tiburones Galápagos muy territoriales. Mientras subíamos una vez asegurada el ancla, el más grande de los tiburones galápago recorrió unos interminables 20 metros en línea recta directo hacia mi, interesado en saber que hacía un tipo como yo en un lugar como ese. Después de unos cuantos círculos a nuestro alrededor al final perdieron interés en nosotros y se marcharon dejándonos a solas con unos Wahoo (Caballas) preciosos en nuestra parada de seguridad. Desde entonces, el trabajo de asegurar la línea de buceo a primera hora de la mañana era mío y sin duda fue una de las experiencias más inolvidables de toda mi vida.

Requin des Galapagos

©Pierre Lobel – http://www.pierrelobel.fr

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Desde aquél buceo en “Punta María”, se destapó la caja de Pandora y empezamos a ver las míticas escuelas de Martillos a diario, nuestra primera escuela sería de unos 40 tiburones, pero en los días siguientes llegamos a contar cientos de martillos nadando desde las profundidades del océano hasta los pináculos de roca donde nos encontrábamos, todos tan tímidos que una simple burbuja les asusta. Los vimos de todos los tamaños, crías pequeñas junto a sus madres de más de 5 metros, todos nadando en perfecta armonía. En uno de los buceos más famosos de la isla; Alsión, vimos las escuelas de martillos más numerosas, una montaña marina con su punto más alto a unos 30 metros de profundidad donde también estaríamos estáticos y pegados a la roca mirando a las profundidades como si fuera una pantalla de un cine. “Lobster Rock” también fue especial, una roca situada muy cerca de la isla por donde cae una cascada de agua dulce y por donde siempre merodean muchos tiburones. El que vimos fue un enorme tiburón de punta negra muy relajado que se dedicó a dar vueltas alrededor de la piedra hasta que todos los clientes le sacaron todas las fotos que quisieron. Pero quizás “Dos Amigos” es el más interesante de bucear por su variedad y formaciones de roca repletas de cuevas y galerías. Un buceo con muchísima vida en el que las vistas son como las que te imaginas en un sueño. Allí vimos peces Rana (Caminantes), escuelas de águilas marinas, morenas, tiburones de punta blanca y en cuanto salimos a superficie, nos topamos con una enorme manta Mobula con la que pudimos hacer snorkel.

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Y es que todos los buceos en Coco’s impresionan. Se bucea siempre en profundidad usando Nitrox (aire comprimido con mayor mezcla de Oxígeno para poder aumentar los tiempos de fondo), casi todos ellos con fuertes corrientes y con muchas olas y baja visibilidad en la superficie debido a la lluvia. Por eso se trata de una de las operaciones de buceo de recreo más exigentes del planeta, por que se trata de una isla remota, lejos de todo y en donde cualquier situación de emergencia se puede complicar y mucho. A bordo del Sea Hunter cada buzo lleva una baliza GPS en el chaleco en caso de emergencia ya que si la corriente divide al grupo y hay baja visibilidad, el capitán de la lancha puede tener complicaciones para dar con todos solamente siguiendo el rastro de las burbujas. Por eso es importante mantener el grupo unido siempre y no despistarse siguiendo algún animal, ya que en cuanto te separes de la roca, las fuertes corrientes te llevan mar adentro sin que puedas hacer nada.

 

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©Pierre Lobel – http://www.pierrelobel.fr

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©Pierre Lobel – http://www.pierrelobel.fr

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En la isla del Coco no existe ningún asentamiento para turistas, está completamente virgen si no fuera por la caseta de los guardas del Parque y los cerdos salvajes que han proliferado desde los tiempos en que los piratas los soltaban por allí para tener algo que comer que no fuera pescado. Se dice que el libro de “La Isla del Tesoro” está inspirado en esta remota isla y de hecho aquí se han encontrado restos de tesoros, el último se encontró atado a una argolla en 1948 en la misma pared de “Manolita” donde buceamos el primer día. Es uno de los lugares del mundo en los que más llueve, con unas grandes reservas de agua potable repleta de cascadas, ríos y pequeñas lagunas. Un lugar inhóspito e inaccesible, pero que hoy en día esconde el mayor tesoro bajo sus aguas repletas de vida. Uno de los lugares con mayor concentración de grandes pelágicos del mundo y también conocida como la “Isla de los Tiburones”. La joya de la corona de todos los Parques Naturales de Costa Rica y un lugar único en el mundo junto con las Islas Malpelo de Colombia.

 

Miguel & Bari, siempre agradecido,

 

JMB

 

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3 comments

  1. Que maravilla hermano! Sin duda toda una experiencia que te acompaniara de por vida y que ahora,gracias a este maravilloso blog, podras transmitirnos a todos con tus grandes dotes de escritor!

    Gracias!

  2. Que maravilla de artículo. Estaba en Facebook chequeando algunas de las noticias que aparecen en el muro y me paré en una foto de tiburones cuyo titular me llamó la atención. Al pinchar en el Link comencé a leer este artículo que desde el principio me sumergió en el viaje y la increíble experiencia de aquel que lo había escrito y vivido. Me encantan las personas que son capaces de sentir y experimentar la vida como algo mágico, y que por tanto disfrutan de cada detalle. Es por ello que según empecé a leer no pude parar y quise saber hasta el último detalle de tan increíble experiencia. He podido imaginarme a la perfección la Isla de Cocos, uno de esos recónditos lugares de este planeta que sólo unos pocos privilegiados tienen la oportunidad de conocer. Un sitio que, si Dios quiere, conoceré algún día, puesto que me quedé con una espinita clavada después haber viajado a Costa Rica y no haber podido visitar tan mágico lugar. Este increíble artículo acompañado de unas fotos impresionantes me han trasladado y transmitido la grandiosidad de este mundo. Y aún más maravillada me he quedado, cuando al tratar de saber quién había escrito este texto tan apasionante, lleno de aventuras, sentimiento y alma, me he dado cuenta de que se trataba de mi primo, al que tanto admiro y quiero. Me he quedado impresionada y maravillada cuando las últimas fotos me lo han corroborado. Gracias primo por este pedazo de artículo!

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